x

¿Quieres conocer los secretos de nuestro convento?

No se pierdan nuestras visitas guiadas los fines de semana

1

DE SETAS EN FAMILIA POR EL PARQUE NATURAL SIERRA DE ARACENA

Empecemos por donde hay que empezar. Por el principio. El otoño es, entre otras cosas, tiempo de setas. Así que si tenemos previsto hacer una ruta micológica, uno de los mejores lugares para hacerlo es la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. El Parque Natural nos ofrece además la posibilidad de disfrutar de un alojamiento rural de calidad y compartir con la familia o con los amigos unos momentos inolvidables.

Pero volvamos al comienzo. Para que la recogida de setas sea todo un éxito, debemos saber cuáles vamos a coger e ir equipados con una cesta de mimbre y una navaja. Una bolsa de plástico o de tela no nos sirven. Necesitamos una cesta que permita que mientras caminamos las esporas vayan cayendo al suelo. Es la clave para que el próximo año siga habiendo setas. Además, la bolsa impide la transpiración y podría llegar a estropearlas. ¿Y la navaja? Arrancarlas del suelo no es lo más habitual. Lo correcto es cortarlas por el tallo a ras de tierra.

El Parque está salpicado de encinares, alcornocales y castañares que acogen una amplísima variedad de setas, tratándose de uno de los lugares con mayor diversidad de España (pueden encontrarse hasta 40 especies comestibles). Entre las variedades que se pueden encontrar en otoño están los boletus aereus, los tentullos, las tanas (considerada por los expertos como una de las más exquisitas), el níscalo, la seta de cardo, el champiñón de campo (también conocida como josefina), los galipiernos, la trompeta amarilla, la seta de chopo y los rebozuelos.

Llegado el invierno, si ha sido abundante en lluvias, aparecen las trompetillas, ya sean en su variedad trompetas de los muertos o en la de gula de monte, y las pie azul. En primavera es habitual recoger gurumelos (la reina de las setas de Huelva) y criadillas. Cabe recordar que es importante conocer las setas, ya que un error puede suponer un grave problema para la salud, y que tengamos que pasar parte de nuestros días de descanso en la cama de nuestro hotel rural o, lo que sería peor, en el hospital.

La Sociedad Micológica ‘Amanita’ de Aracena, organizadora cada año de las Jornadas Micológicas de esta localidad, aconseja a la hora de consumir setas:

  • Cocinarlas sin mucho aderezo o con salsas que terminarían por enmascarar el delicado sabor de la seta.
  • No consumir ejemplares que no presenten un estado fresco o tengan muchos parásitos.
  • Revisar uno a uno los ejemplares antes de su limpieza y troceado para comprobar un estado y desechar aquellos que nos generen alguna duda.
  • Limpiarlas con un cepillo, un trapo húmedo o bajo el chorro de agua del grifo.
  • Es interesante cocinarlas y comerlas el mismo día de su recolección, aunque también pueden conservarse un par de días en el frigorífico o durante más tiempo si se congelan.
  • Salvo excepciones (tanas, tentullos o gurumelos) no deben consumirse setas crudas.

La Sierra de Aracena forma parte de la Reserva de la Biosfera Dehesas de Sierra Morena y está adherida a la Carta Europea de Turismo Sostenible (CETS). Además es Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Su extensa masa forestal y su alta pluviosidad la convierten en un paraíso único para el turismo micológico. Aracena es la capital de la comarca y en ella encontramos hoteles con encanto que nos permitirán disfrutar de una estancia perfecta.

El mejor ejemplo podría ser el Hotel Convento Aracena & Spa. Se trata de un alojamiento rural de cuatro estrellas que cuenta con el encanto de estar ubicado entre las cuatro paredes del que fuera un antiguo convento del siglo XVII. Un espacio con todos los servicios que puede esperar el más exigente de los viajes: con habitaciones amplias y cómodas que aún conservan algunos de los elementos de su pasado; con un spa en el que relajar cuerpo y mente; un claustro y unos jardines que invitan al paseo y a la reflexión; unas zonas comunes muy funcionales; y el restaurante Huerto Nun, situado en el antiguo huerto de las mojas y con una amplia carta que aúna tradición y modernidad en torno a los productos de la zona.

Compartir este Post: