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UN PASEO PARA DESCUBRIR EL PRIVILEGIADO PARAJE DE LAS TOBAS

La Sierra de Aracena y Picos de Aroche es un enclave natural que ofrece espacios de un enorme atractivo para el visitante. Declarado Parque Natural a finales de los años 90 del pasado siglo, ocupa la zona occidental de Sierra Morena y alberga pueblos de casas encaladas y calles empedradas entre amplias dehesas de encinas, alcornoques y castaños salpicadas de huertas y olivares ecológicos. Un espacio con una fauna que va desde el lince ibérico y el ciervo hasta el buitre negro y el búho real pasando por el sapillo pintojo y la salamandra o la presencia en sus cursos de agua de anguilas o barbos cabecicortos. Recorrerlo es sencillo y apto para todo tipo de personas ya que cuenta con senderos perfectamente señalizados adaptados a todos los niveles de dificultad.

Dando nombre a la Sierra y como centro neurálgico de esta comarca del norte de la provincia de Huelva se halla Aracena. Una localidad que concentra buena parte de los atractivos de la zona reflejados en su castillo, datado en el siglo XIII, y su iglesia prioral; la increíble formación natural que encierra el interior del cerro que domina la localidad, la conocida como Gruta de las Maravillas; el ‘sabroso’ Museo del Jamón, en el que se rinde culto al gran protagonista de la gastronomía del lugar, el cerdo ibérico; o el Museo de Arte Contemporáneo, el único de estas características en Andalucía al aire libre.

También allí encontramos un alojamiento con encanto, una vez que se encuentra ubicado entre las cuatros paredes del que fuera el antiguo convento de Jesús, María y José, espacio que albergó desde el siglo XVII hasta la década de los 70 del pasado siglo a una comunidad de religiosas dominicas. El Hotel Convento Aracena & Spa tiene la categoría de un cuatro estrellas y combina a la perfección encanto y modernidad. Pasear por su claustro y sus jardines nos retrotrae a otros tiempos antes de dar un salto al actual siglo XXI para disfrutar de los efectos reparadores de las aguas de su magnífico spa o descansar en sus amplias y confortables habitaciones. Cuenta también con piscina exterior y con una oferta gastronómica de primer nivel basada en los productos de la zona.

Muy cerca se encuentran pueblos de indudable belleza como Fuenteheridos, Jabugo, Aroche, Castaño del Robledo, Alájar (donde podemos visitar la Peña de Arias Montano y disfrutar de sus increíbles vistas panorámicas del Parque Natural), Linares de la Sierra, Zufre o nuestro protagonista de hoy, Higuera de la Sierra. Una pequeña localidad, cuyo casco urbano y su iglesia de San Sebastián están catalogados como Bienes de Interés Cultural, y en la que nos centraremos en el espacio natural conocido como Paraje de las Tobas, uno de los espacios más entrañables para los higuereños.

Se trata de un paisaje kárstico, caracterizado por las formaciones que genera la acción erosiva del agua sobre la roca calcárea, creando pequeñas cuevas y oquedades de una extraordinaria belleza que transportan al visitante a escenarios más propios de los cuentos de hadas. Es considerado un enclave privilegiado de vegetación, con predominio de encinas y alcornoques, y roca, surcado por numerosos arroyos de aguas puras y cristalinas. Sobre él se asienta un mirador con excepcionales vistas panorámicas.

Un lugar que invita al sosiego y a la meditación y que se ha convertido en un espacio de devoción mariana con la visita a la Cueva de las Tobas, una formación kárstica con una pequeña cascada que alberga una imagen de la Virgen de Lourdes, que preside el lugar, y otras dos imágenes, más escondidas y más difíciles de ver, que son símbolo de la religiosidad de los vecinos.

Los amantes del senderismo cuentan con dos recorridos circulares, de 5 y 7 kilómetros y de una dificultad baja, para visitar este espacio. Partiendo de la Plaza de la Constitución y recorriendo las calles San Sebastián y Esteban Domínguez se deja atrás el pueblo caminando por la antigua carretera de la Junta durante algo más de 1,3 kilómetros. Pasando por la Cruz de la Vega y sin abandonar la zona asfaltada se llega a un mirador con bancos a la derecha donde se halla el inicio del camino señalizado de las Tobas. Es en ese punto donde se abren las dos opciones de recorrido que acabarán llevándonos otra vez al punto inicial del sendero.

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